miércoles, 18 de enero de 2017

3 DE NOVIEMBRE 1925, ALABANZAS AL ALCALDE.


             ALABANZAS AL ALCALDE.


 

          Diario La Correspondencia de Valencia.

                Martes 3 de Noviembre de 1925.

Información redactada por el corresponsal del periódico, sobre el Alcalde de Paterna y sus buenas labores realizadas, insistiendo en criticar la pasividad de la oposición, y el realce de la zona de las cuevas del Palacio y sus habitantes, interesante forma de adaptar la opinión en este articulo totalmente partidista y benefactor para el entonces Alcalde don Mariano Verdú.



Desde Paterna.



He guardado silencio durante varios días, porque esperaba poder dar a la publicidad una noticia sensacional para una parte de nuestro querido pueblo.

El actual Ayuntamiento, y especialmente nuestro querido Alcalde don Mariano Verdú, desde que empezaron su actuación, no han cesado de laborar y estudiar proyectos relacionados en llevar a la población a su completo hermoseamiento.



Ahora, hacioendose cargo del anhelo que tienen los vecinos del barrio de las Cuevas del Palacio, en tener el servicio de aguas al alcance de sus manos, va a concederles dicha mejora, y no tardarán muchos días a que se dé comienzo a tan importantes obras.

Esta prueba evidente de amor a Paterna y a sus hijos, hace contraer una deuda de gratitud, que el pueblo en su día ha de rendir a los que forman la actual corporación, que sin presiones de ninguna clase y sin esperar ser favorecidos por los votos de los contentos, otorgan esas pretensiones que de mucho tiempo se vienen pidiendo, y que nunca lograron de los que entonces empuñaban las riendas del poder, sobre hacer alarde de patriotismo, pero si obtenían razones y ofrecimientos que se convertían en esperanza, para ir tirando, mientras se cebaban en perjudicar y crear inconvenientes, a los que por tenerlas simpatía no figuraban en las filas políticas dirigidas por esos ediles, que toda su vida pública se redujo a engañar a las buenas gentes que no supieron oportunamente barrerles de la palestra.

Hoy no hay tapujos ni engaños; mejora que se necesita si los fondos municipales lo permiten, se realiza inmediatamente, y fíjense todos que se hacen sin bombos ni platillos, o sea seriamente con el solo miramiento de progresar e ir poniendo al nivel de las ciudades a un pueblo tan digno y tan bonito.




Significa el llevar el servicio   de aguas a las Cuevas del Palacio, una iniciativa acertadísima, y el ponerla en práctica un inmenso servicio a medio pueblo que por razones de vecindad y de justicia merecen disfrutar. Los hijos de Paterna, que por razones de la vida habitan en las cuevas, merecen, a mi entender, las mismas comodidades que los privilegiados de dentro  de la población, pues es de admirar que algunos, la inmensa mayoría quizá, pobres jornaleros, han hecho un sacrificio inmenso; después de cumplir su obligación, en los ratos libres, perforaron la tierra y las rocas, amasando muchas veces la tierra con su sudor para lograr formar su nido, y dignifican al pueblo donde nacieron desde el momento que, a fuerza de curiosidad y buen gusto, lograron que esas cuevas, en parte, llamaran tanto la atención, que incluso su majestad el Rey se dignó visitar.


¿Cómo pues, no procurar dotar estos barrios de todo lo necesario para que sean una cosa clásica en Paterna?

El popular industrial y propietario don Francisco Vivó, que posee unos terrenos espaciosos por ese contorno, con el fin de ayudar a modernizar todo aquel barrio, cede en solares para edificar todo su terreno, y el día que este todo edificado en arreglo al plano extendido, será, indiscutiblemente, la parte más hermosa del pueblo, pues además de la vista panorámica tan preciosa que tiene, se unirá la situación topográfica del lugar, que por todos los puntos cardinales recibirá la alegre luz del sol y el oxígeno puro de los aires, mereciendo estas cualidades una admiración pública, que conducirá dentro de poco a su completa población.

Así, pues, las dignísimas autoridades deben continuar, como lo hacer, protegiendo las ansias populares, y actuar, donde haya necesidad absoluta de hacer alguna reforma, sin tener en cuenta la opinión de algunos maliciosos, que solo viven de obstruir la buena marcha de un Ayuntamiento, que su programa consiste en hacer buena administración.

El Corresponsal.