martes, 28 de marzo de 2017

PLAZA A BLASCO IBÁÑEZ.




INAUGURACIÓN PLAZA A 

D. VICENTE BLASCO IBÁÑEZ, 1930.







Bonita e histórica la noticia que rescatamos hoy, del diario El Pueblo de noviembre de 1930, la plaza del Ejercito Español (también conocida como del Gran Teatro), llamada entonces Plaza del Ensanche*, se llamo durante la República, Plaza de Vicente Blasco Ibáñez, precisamente paralela a la Avda. que hoy en día lleva el mismo nombre, aquí os dejamos la enfervorizada crónica de aquel día reseñado de Paterna.



Martes 11 de Noviembre de 1930Diario El Pueblo.




HONRANDO AL MAESTRO

EL PUEBLO DE PATERNA DEDICO EL DOMINGO UNA PLAZA A D. VICENTE BLASCO IBAÑEZ.

Ni las dictaduras ni la voluntad, caprichosa de aquellos que desde el poder so juzgan el derecho y los prestigios patrios, pueden detener  ante el tiempo la justicia del pueblo que, como ayer, el de Paterna, dejó en mármol y en bronce el busto del Maestro y su nombre glorioso cerca de donde precisamente hace pocos días había sido arrancada la lápida del dictador.


Espectáculo magnífico fue el solemne acto del descubrimiento de la lápida en el que Paterna, y su Corporación municipal elevaron su espíritu ciudadano con rasgo tan ejemplar y patriótico, secundando la iniciativa de las entidades de esta población el Centro Socialista, la sociedad de Albañiles y el Centro Republicano.

A Paterna, a su dignísimo Ayuntamiento y a las tres entidades citadas patentizamos el profundo reconocimiento íntimo de EL PUEBLO, que siente el conmovedor espectáculo y férvida exaltación de Blasco Ibáñez, la gloria española más universal de nuestros tiempos.

El acto

Paterna progresa con activa e inusitada rapidez y en el hermoso y amplio ensanche de la población designó el punto de más bella perspectiva para la plaza de Blasco Ibáñez.

Víctor Hiño, el joven y meritísimo escultor, recibió el encargo de labrar la lápida del Maestro que por suscripción han costeado las susodichas entidades.

La lápida es de gran tamaño, de selecto gusto y sencillo estilo; un rectángulo rematado por sobria cornisa, piedra de Borriol, que destaca el broncíneo y exacto busto de Blasco Ibáñez, sin barroquismos que resten severidad al conjunto.

En suma: un acierto más del recio arte de Víctor Hino.

En el Centro Republicano organizóse la comitiva apenas llegaron doña Libertad, don Mario y don Sigfrido Blasco Ibáñez, que fueron saludados con vivas muestras de simpatía y a los acordes de una banda de música trasladáronse a la ya plaza de Blasco Ibáñez, donde enorme gentío sé agrupaba en derredor de la tribuna levantada para dicho acto.

Ocuparon la tribuna el Ayuntamiento en corporación, representado por el alcalde don Ernesto Ferrando, teniente de alcalde don Lorenzo Cardona; secretario don Lorenzo Millo; doña Libertad, don Mario y don Sigfrido Blasco Ibáñez; por la comisión organizadora los señores don Tomás Peris y don José Valls, y los oradores señores Alonso, Librea, Carreres y García Ribes.

 Seguidamente nuestro querido correligionario señor Valls, leyó una cuartilla explicando la significación del acto que se celebraba.

Hizo en primer lugar uso de la palabra, el entusiasta republicano de Massanasa Vicente Alonso hijo del veterano luchador Alonso, que tanto batalló junto a Blasco Ibáñez y Azzati.



Digna de elogio fué la intervención de este correligionario, que como él dijo en el exordio de su discurso, era desde su infancia un labrador, que iba a ofrendar sus fervores a Blasco Ibáñez, sin otra escuela que los campos y sin otros libros que las herramientas de trabajo.

Fue sencillo en su expresar, pero tan sentido y hondo su decir, que arrancó vibrantes aplausos del auditorio.

Enalteció la actitud del Ayuntamiento de Paterna, comparándola con la conducta de cierto Ayuntamiento próximo a Valencia, que oropiamente se califica al no honrar a Blasco, ya que con ello se deshonra a sí mismo.


Alude al ideario de Blasco Ibáñez, citando La actual coincidencia que en los momentos presentes de España con él han tenido Osorio Gallardo, el cura Revilla y el doctor Romero.

Cita el ejemplo de Barcelona como la primera en dedicar una plaza al Maestre y termina felicitando a Paterna por el acto realizado y a los señores Blasco Ibáñez por el ilustre apellido que ostentan. Fue ovacionado.

Nuestro compañero Llorca habló a continuación. Dijo que el mayor homenaje que se rendía a Blasco Ibáñez en aquellos instantes, era la significación de aquella férvida peroración de Alonso, que, hijo del campo, por las ideas que Blasco difundiera y por las páginas inmortales de sus libros, aquel huertano había subido triunfalmente del surco a la tribuna.

Analizó el alcance del concepto de patria y de patriota, fustigó a los ayuntamientos que serviles al dictador borraban el nombre de Blasco de las calles y de las plazas para que después cayeran sobre sus cabezas los trozos de serviles lápidas que al otro ofrecieron.

Dibuja la gigantesca figura de Blasco tras las fronteras: al Blasco moderno adelantado de la nueva España, el doctor «honoris causa» en Washington, el coloso que ante su cadáver se rinden las armas vencedoras del Ipres y del Marme...

Con un llamamiento a la Paterna cívica, ante el recuerdo del Maestro, termina su discurso.

A continuación corresponde el turno a Gerardo Carreras, quien visiblemente emocionado, comienza su discurso dedicando un sentido saludo a Paterna, a los hijos del Maestro y a Pablo Iglesias.

Dice que a Blasco hay que estudiarlo en tres aspectos: como político, como novelista y como patriota.

No es la imagen de aquellos años, pero sirva para situarla.


Dice que prescinde hablar del político y se ocupa de Blasco como cantor de Valencia y pintor de sus costumbres, como el genio que llevó y dejó en páginas inmortales de cromática descripción a Valencia, a España, a Europa y al mundo entero.

«Como patriota—afirma el orador—fue hombre cuando en España se sucedían las tristes jornadas de la dictadura; fué el ciudadano que quiso a su patria libre de su esclavitud. El que en el momento de su muerte pide la Senyera y un puñado de tierra valenciana. ¡Ese, ese es el que llamaron mal patriota!» (Gran ovación.)

Pide justicia para sus detractores, que arrancaron su lápida y persiguieron su nombre.

En brillante y final párrafo señala el deber de los valencianos de traer su cuerpo Insepulto cuando sea cumplida la condición por el Maestro fijada y alzarle un monumento, en la huerta o en la playa frente al mar. Que refulja el oro de los nombres de sus obras Inmortales reverberando el sol de su tierra. (Gran ovación premia las exaltadoras palabras de Gerardo Carreres.)



Ocupa la tribuna don Joaquin García Ribes, cuya presencia es acogida con aplausos.

Nuestro veterano y querido correligionario, hizo un profundo análisis de la personalidad de Blasco, al que acompañó y siguió en sus luchas políticas de Valencia.

Habla después del Blasco reivindicador de las grandes figuras de nuestra historia, de los Borgia, de Colón, de Ojeda, etc., etc.

Alude a la situación actual de España y de la ocasión propicia para lograr su liberación definitiva, comparándola al desenlace de la vida y pasiones de los personajes de «Entre naranjos», aconsejando que no se pierda más el tiempo si queremos salvar a nuestra patria.

Enaltece la ejemplar actitud de Paterna, que con actos como el celebrado se hacía digna de Valencia y de España.

Fue largamente aplaudido.

El secretario del Ayuntamiento señor Millo, dió lectura a la siguiente acta del acuerdo del Consejo de la villa de Paterna:

Acta del día 7 de Noviembre advirtiendo del acto.



«Don Lorenzo Millo Genovés, abogado, secretario del Ayuntamiento de la villa de Paterna.

Certifico: Que en el libro de actas de la Comisión Permanente consta la celebrada el día primero de Agosto último y entre otros el siguiente acuerdo:

«Se dio lectura de una instancia suscrita por las sociedades de esta villa, Fraternidad Republicana, Sociedad Albañiles, La Amistad, Instructiva y Unión Socialista, en la que solicitan se rotule con el nombre del glorioso literato don Vicente Blasco Ibáñez, una plaza de esta población.

Accediendo a lo solicitado por la Sociedad Fraternidad Republicana y otras de esta villa y deseando esta Corporación municipal honrar la memoria del glorioso literato valenciano don Vicente Blasco Ibáñez, perpetuando en esta villa el recuerdo de aquella insigne personalidad que con sus novelas de la primera época difundió el alma y las costumbres de nuestra tierra por todo el ámbito mundial y con las de la última ha realizado una formidable labor de reivindicación histórica de nuestra patria, la Comisión Municipal Permanente acuerda por unanimidad rotular con el nombre de don Vicente Blasco Ibáñez la plaza del ensanche, donde están emplazados la fuente de los Soldados y el Gran Teatro.

Paterna a 8 de Noviembre de 1930. —'El alcalde, Ernesto Ferrando (rubricado); el secretario, Lorenzo Millo (rubricado).»




 En el periódico del día 9 de noviembre, la misma jornada de la inauguración de la plaza se recordaba a los lectores, que debían de acudir todos a Paterna al homenaje a d. Vicente.




*Un ensanche es un terreno urbano dedicado a las edificaciones en las afueras de una población, normalmente mediante urbanismo planificado. También define la ampliación de una ciudad. Solía desarrollarse mediante un plano en cuadrícula o plano ortogonal.
Cuando el crecimiento demográfico y las nuevas actividades con requisitos intensivos de suelo, como el ferrocarril, obligó a un crecimiento extramuros de las ciudades y al derribo de las antiguas murallas que habían perdido todo su valor militar y tenían únicamente ya la función fiscal de aduana. En muchos casos este crecimiento mallado, proyectado y concebido para conseguir una ciudad saludable por y para la burguesía, se desvirtuó con el paso del tiempo por la especulación y a medida que la ciudad siguió creciendo, colmatándose todo el entramado urbano de nuevas edificaciones y desapareciendo progresivamente los espacios verdes.